Una nueva ALDF

El órgano que mejor representa a la democracia es el parlamento, la legislatura. Y lo es porque en ellos se encuentran representadas las diferentes tendencias de opinión y los puntos de vista de l@s ciudadan@s que eligieron a cierto parlamentario para que los representase. Hemos dicho que la figura por excelencia de la democracia es el parlamento porque es un órgano colegiado, integrado por diversos representantes, no así los poderes ejecutivos, que son monocráticos y unipersonales.

La reflexión anterior es importante porque en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal la diversidad de opiniones fue aparente desde 1997. Mediante diferentes mecanismos el Partido de la Revolución Democrática había obtenido avasalladoras mayorías que volvían a la oposición vulnerable en sus planteamientos, y por consecuencia, el PRD también vulneraba sistemáticamente el derecho de los ciudadanos, que optaban por la oposición, a ser representados política y democráticamente. Esta historia parece haber acabado.

El PRD perdió el apoyo de la mayoría de l@s ciudadan@s en la Ciudad. De los casi 3 millones de sufragios que se emitieron en la pasada elección de diputados locales en junio de este año, el PRD y sus coaliciones, alcanzaron poco más de 600 mil de los votos, frente a los más de 2 millones obtenidos por los partidos opositores. El otrora partido dominante en la Ciudad de México, fue rebasado por la oposición y desplazado a un segundo lugar. Visto de otra forma, la mayoría de los votos en esta elección fue un rotundo basta por parte de los ciudadanos al partido en el gobierno capitalino.

Con la nueva conformación de la ALDF se da paso a una nueva edad de la democracia capitalina. Contaremos con una Asamblea que asimila y refleja la diversidad y la pluralidad que caracterizan a la sociedad del Distrito Federal, que no quiso otorgarle a ninguna fuerza política la mayoría absoluta. Esta es la oportunidad para empezar a construir el tan necesario equilibrio de poderes en la Ciudad.

El ejercicio del poder en la capital del país ya no será absoluto por parte del PRD. Ahora tendrá límites y deberá recurrir al diálogo y a los acuerdos con el resto de las fuerzas políticas. Es decir, contaremos con un poder legislativo más independiente del ejecutivo, con una agenda propia y protagonista de los cambios que necesita la Ciudad.

La nueva conformación de la ALDF es una oportunidad para el Distrito Federal. Una oportunidad que está en la cancha de la oposición. Si la pluralidad y diversidad representada en los partidos que formarán parte de la nueva legislatura, se traducen en leyes y reformas que democraticen y equilibren los poderes, combatan la corrupción y transparenten las acciones de las instituciones, dependencias y recursos, la cara de la Ciudad de México se habrá transformado. En cambio, si las diferentes fuerzas políticas se presentan intransigentes, incapaces de alcanzar acuerdos y de negociar, se habrá dejado pasar una oportunidad valiosa para transformar esta ciudad.

Por supuesto, en este camino de transformación, la participación de la sociedad no se limita a haber emitido un voto en las pasadas elecciones. La ciudadanía debe exigir a sus nuev@s Diputad@s Locales el cumplimiento de sus propuestas, pero también exigir que esas propuestas y agendas se encuentren encaminadas a la transformación democrática de la ciudad. La seguridad y la eficaz procuración de justicia, el acceso al agua por parte de tod@s l@s que habitamos esta Ciudad, el cambio en la política de desarrollo urbano, la transparencia en el uso de los recursos públicos, la auténtica inclusión de la ciudadanía para la toma de decisiones y el fortalecimiento de una movilidad sustentable, son temas que merecen respuesta pronta y eficiente.

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