Una Constitución ilegítima

El pasado 5 de junio se realizó la jornada electoral mediante la cual se eligieron a 60 diputados que conformarán la Asamblea Constituyente que redactará la Constitución de la Ciudad de México. Otros 40 diputados, fueron elegidos por el presidente Enrique Peña Nieto, el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, por el Senado y la Cámara de Diputados. El gran ganador de la jornada fue el abstencionismo, el cual significó 71.62 % de los ciudadanos empadronados ante el Instituto Nacional Electoral en la Ciudad de México.

El diseño de la elección del Constituyente minó la legitimidad que habría de requerir para la generación de la nueva Constitución. Un diseño que trastocó la voluntad popular que asignó 22 diputados a Morena, 19 al PRD, 7 al PAN, 5 al PRI, 2 para Encuentro Social, 2 para el Partido Verde, 2 para el Partido Nueva Alianza, y 2 más para Movimiento Ciudadano. La votación total por los candidatos independientes fue de poco más del 10 % del total de la elección, sin embargo, solo uno logró acceder al Constituyente. En cambio, el diseño perverso de la designación modificó el resultado del 5 de junio, pues gracias a las designaciones el PRD logró alcanzar 29 escaños, el PRI 21 y el PAN 14. La participación ciudadana no se ve reflejada en esa integración.

Las campañas concluyeron e incluso se llegó el día de la votación sin saber a ciencia cierta qué cosa se elegiría ni para qué habría de servir, una elección que no convocó, una elección fallida en su vocación. Esto se reveló con el poco más de 25 % de votantes que ejercieron su sufragio, es decir, casi tres cuartas partes decidieron quedarse en casa.

La elección se desarrolló en medio de un escenario relativamente pacífico. Aunque con algunos conatos de violencia que provocaron el cierre en casillas de Iztapalapa. Adicionalmente, pudimos ver lo que ya es costumbre en la Ciudad, compra de votos tanto por el PRD como por Morena, estos dos partidos utilizaron sus maquinarias clientelares y corporativas para movilizar sus redes.

No es de extrañarnos de la poca participación ciudadana y del triunfo del abstencionismo en la elección del Constituyente de la Ciudad. Era previsible. Como es también previsible que el Constituyente alterado artificiosamente no podrá producir otra cosa que una Constitución ilegítima

Publicado originalmente en The Mexican Times.

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