Seguridad pública, otra estrategia fallida de EPN

El día lunes nos enteramos del atentado que sufrió el exgobernador de Colima, Fernando Moreno Peña. Ese mismo día por la mañana mientras desayunaba en un restaurante de aquél estado, fue balaceado. Los estragos de la criminalidad y de la violencia que azotan al país, alcanzaron al exmandatario estatal priísta. Un hecho que por su carácter noticioso pone en entredicho las declaraciones del gobierno federal respecto a sus supuestos logros en materia de seguridad pública.

Durante meses el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y las dependencias encargadas de la seguridad nacional, han replicado que la violencia y la criminalidad van a la baja, presumiendo las cifras arrojadas de las detenciones de probables delincuentes, narcotraficantes de mediano calado generalmente. Lo anterior sin que ello se refleje en la certeza de los ciudadanos de vivir en un país más seguro.

Según datos de la Encuesta de Seguridad Pública Urbana, dada a conocer por el INEGI en junio pasado, y levantada en viviendas distribuidas en 32 ciudades del país, la percepción social de la inseguridad en México aumentó al pasar del 67.9% en el mes de marzo al 69%.

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64% dijo haber modificado sus hábitos por temor ser víctimas de algún delito, por lo que dejaron de portar cosas de valor, como joyas, dinero o tarjetas de crédito, mientras que el 62% cambiaron sus rutinas familiares, como permitir que sus hijos salieran de casa, 48% en lo que refiere a caminar por las noches fuera de sus domicilios, y el 28% dejó de visitar a familiares y amigos.

Por su parte, los residentes de ciudades con más de 100 mil habitantes, dijeron haber escuchado o visto en los alrededores de su vivienda, situaciones de consumo de alcohol, robos o asaltos y vandalismo, lo cual representa al 71.2%, 65.3% y 58.5%, respectivamente.

Pero, quizá dentro de los datos más reveladores, se encuentran que el porcentaje de ciudadanos que considera que la delincuencia seguirá igual de mal durante el próximo año fue del 37%, mientras que los que opinaron que la situación delincuencial empeorará fue de un 26%. Es decir, más del 63 % de los ciudadanos encuestados, opinaron que la situación de violencia y de delincuencia en el país, seguirá mal o empeorará.

Lo anterior significa, en otras palabras, que un 63% de la población no identifica los logros en materia de seguridad pública y combate a la violencia que tanto pregona el Gobierno Federal desde la Secretaría de Gobernación.

Sin embargo y a pesar del cuestionable historial que persigue a Arturo Escorbar, fue designado Subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la SEGOB. En el contexto de la generalizada percepción de la persistencia de los altos niveles de la violencia y la delincuencia, surge la pregunta obligada: ¿Cómo ayuda a contrarrestar esto el nombramiento de un personaje que defendió, a capa y espada, las acciones ilegales y delictuosas del Partido Verde Ecologista de México?

A pesar de los múltiples reclamos de organizaciones de la sociedad civil dedicadas a los temas de prevención de la violencia y del delito en el país, ante la designación de Escobar, Peña Nieto y Osorio Chong, decidieron seguir adelante. Ante los señalamientos de la sociedad civil, el Gobierno Federal decidió poner en práctica el viejo adagio priísta de “ni los veo, ni los oigo”, en cambio, premió al PVEM y con ello a sus artimañas ilegales en el pasado proceso electoral.

Al gobierno de Peña no le ha ido bien. El país continúa con un incipiente y rezagado crecimiento económico, la pobreza ha aumentado, la violencia y la criminalidad siguen azotando al país al grado de que se pueden desaparecer estudiantes normalistas o atentar contra exgobernadores a plena luz del día y, para variar, integrantes de su gobierno, como Arturo Escobar, elegidos para prevenir la delincuencia, deciden no transparentar su patrimonio bajo excusas descaradas.

El gobierno de Peña, que tanto presumió lograr la aprobación de diferentes reformas, ni con eso ha podido superar o aventajar los problemas nacionales. El PRI en el gobierno, que en repetidas ocasiones se jactó de saber gobernar, ha demostrado, otra vez, que no lo sabe hacer. Y lastimosamente, demuestra su ineptitud con una de las funciones más elementales que un gobierno, y sobretodo, que un Estado debe garantizar, la seguridad pública.

Publicado originalmente en: The Mexican Times

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