¿Qué más quiere, el señor Presidente?

A más de veinte días del arribo del magnate Donald Trump a la Casa Blanca, México atraviesa por una de las más serias crisis diplomáticas con Estados Unidos de que se tenga memoria. Esto por dos razones fundamentales, y obvias, la primera, tiene que ver con la personalidad estrafalaria y estridente de Trump y su consistente discurso antiinmigrantes, específicamente, antimexicanos.La segunda razón, es la sorprendente pazguatez con la que ha reaccionado de manera tardía y desorientada el gobierno de Enrique Peña.

FOTO: porlalibre.com.mx
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La Secretaría de Relaciones Exteriores parece a la deriva, acéfala. Sin acciones contundentes. La supuesta virtud de Videgaray, es decir, su cercanía con el yerno de Trump, Jared Kushner, ha brillado por su ausencia, y con ello se desplazó a perfiles ampliamente preparados y con trayectoria diplomáticas acreditadas para ocupar el cargo de Canciller. En lugar de esto, se optó por regresar a la escena nacional al autodenominado improvisado Videgaray, que llegó a aprender, como bien hemos visto.

Si el desempeño de Luis Videgaray en la Secretaría de Hacienda no había sido lo suficientemente deficiente y engañoso (prometió recortes al gasto del gobierno federal, para, paradójicamente, gastar mucho más), ahora su desempeño al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores, resulta peor, lo cual hemos podido comprobar en menos de un mes.

Enrique Peña Nieto, el presidente del país, hizo un genérico llamado a la unidad nacional, sin decirnos qué cosa entiende por ello, ante la agresiva política de Donald Trump. Frente al, también, desorientado llamado a la unidad del presidente, la sociedad civil entreteje la unidad. Organizaciones sociales e instituciones académicas han convocado a una manifestación en la Ciudad de México en contra de las políticas impulsadas por el presidente de Estados Unidos.

Si bien, ese llamado se hace a partir de diversas inquietudes sociales, ellas coinciden en el rechazo a las acciones de Trump contra México y la construcción del muro en la frontera. Aunque el llamado no es para mostrar exclusivamente rechazo a Trump y sus políticas, es también un llamado de atención a la tibieza demostrada por Peña en la crisis diplomática que se vive, para que de una buena vez emprenda acciones puntuales; sin olvidar los demás conocidos problemas nacionales: pobreza, desigualdad, corrupción e impunidad que han minado la legitimidad y restado credibilidad al gobierno federal priísta.

Esperemos que este llamado proveniente de la sociedad civil logre despertar a Enrique Peña y a Videgaray de su somnolencia. El país requiere de un gobierno que implemente acciones puntuales y de un gobierno que actúe a la par de la sociedad activa y participativa. Enrique Peña pidió unidad, la unidad que ha venido del rechazo generalizado a Donald Trump y su política de odio, ¿qué más quiere el señor Presidente?

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