Posicionamiento sobre Iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforman diversos ordenamientos a favor de la competitividad y el Desarrollo Económico de la CDMX

“Mi lucha no es para que tú creas en mi y en mis sueños, sino para que tú creas en ti y en tus sueños, y luches por ellos” Manuel Clouthier

En la semana anterior, tuve, en algunas ocasiones el gusto, en otras la disgusto, de ver jugar a nuestra selección nacional de futbol en la Copa Confederaciones.

En el primer partido, jugamos contra el campeón actual del fútbol europeo, Portugal, haciendo gala del talento del, ni más ni menos, mejor jugador del mundo, Cristiano Ronaldo, acompañado de grandísimos jugadores como Nani, Pepe, Quaresma, y de Rui Patricio. De forma un tanto sorpresiva, la selección mexicana jugó de tú a tú con tan impresionante escuadra, como lo es Portugal, logrando, si bien no una victoria, un empate poco esperado.

Tres días después, la misma selección mexicana con algunas rotaciones, se enfrentó a Nueva Zelanda. Un conjunto de un país que vive sólo para el rugby, que nunca ha obtenido una victoria en sus dos únicas participaciones en mundiales de futbol. Y pues, la historia ya la conocemos, los All-Whites exhibieron de forma grosera al “gigante de CONCACAF”.

Lo ocurrido en algo tan banal como el futbol, ocurre, según lo he podido percibir, en todos los aspectos de la vida de nuestro pueblo, nos acostumbramos a competir con quienes no nos representan un gran esfuerzo, y eso nos sume más y más en la tan peligrosa zona de confort.

Pero si por alguna cuestión aleatoria, se nos es requerido competir con equipos, personas, naciones o ciudades que son ejemplo de tenacidad, esfuerzo, compromiso, y talento, cuestiones insospechadas en nosotros se manifiestan.

De alguna forma extraña, nos volvemos estrategas, ofrecemos mucho más del máximo esfuerzo, y desarrollamos habilidades que jamás creímos ser capaces de desarrollar, nos hacemos competitivos, y jugamos de tú a tú con las mayores potencias del mundo, en la materia que sea.

Esta misma lógica la debemos fomentar para el desarrollo económico de nuestra Ciudad, debemos de, por fin entender, que la competencia de la Ciudad de México se encuentra fuera de las fronteras nacionales, incluso en otros continentes. Lugares donde convergieron no sólo un gran número de personas altamente talentosas, seguidas de grandes inversiones, sino que ocupó un gobierno que logró, de formas a veces poco ortodoxas, la integración y coordinación de todos los elementos necesarios para hacer a sus sociedades altamente prósperas.

El paquete de reformas que presento hoy, va en ésta dirección, hacer que nuestra Ciudad, la Ciudad de México, compita con las principales regiones del mundo en materia de innovación, emprendimientos, y desarrollo humano. Debemos jugar de tú a tú contra Silicon Valley, contra Tel-Aviv y Nueva York, contra Boston y Singapur, contra Seúl, Londres, París, y Ámsterdam. Sólo esa competencia nos obligará a ser lo mejor que podemos ser, a superar nuestras limitaciones, y conocer que tan lejos podemos llegar como sociedad.

Es en el actual contexto internacional, donde nuestros esfuerzos como la Ciudad-Capital del país serán trascendentes, vivimos en un contexto donde los principales agentes de competencia en la economía global dejaron de ser las naciones, y cedieron el paso a las ciudades.

Para iniciar el arduo proceso en la consecución de tan ambiciosos objetivos, pongo a consideración de esta honorable Asamblea, las Iniciativas con Proyecto de Decreto para crear una nueva Ley de Desarrollo Económico para la Ciudad, la Ley del Instituto de Emprendimiento para la Ciudad, así como para la reforma de las Leyes de Competitividad para las MIPYMES, y la Ley del Consejo Económico, Social, y Ambiental de la Ciudad de México.  

Partiendo de lo general a lo particular, descubrimos que de los objetivos plasmados en las 19 fracciones del artículo 2 de la Ley para el Desarrollo Económico del Distrito Federal, aún vigente, ni uno sólo se ha cumplido, ni siquiera mostrando signos de mejora, razón suficiente para justificar la creación de una nueva Ley de Desarrollo Económico.

Las innovaciones que proponemos en nuestra Iniciativa, van dirigidos por las teorías contemporáneas de crecimiento económico endógeno, donde la variable explicativa del proceso de crecimiento en el bienestar de una sociedad es la acumulación de conocimiento, intrínseco al Capital Humano, intrínseco a las personas.

Con lo anterior se continuó en el establecimiento de objetivos mucho más ambiciosos, queremos ser uno de los principales ecosistemas para la creación de StartUps a nivel global, dirigiendo a la Ciudad a la lógica de la nueva economía, basada en la creación, acumulación, y conservación del Capital Humano, aumentando el empleo formal, los salarios reales, creando herramientas que ayuden a las personas a superar una condición de pobreza, y se reduzca la desigualdad.

Para lograrlo, proponemos una serie de directrices que deben considerar todas las dependencias, y entidades de la administración pública de la Ciudad, así como sus Alcaldías. Abarcan temas de Salud Humana y Desarrollo Sustentable, Crecimiento económico, fomento de las industrias estratégicas -definidas como aquellas de alto valor agregado-, fomento al emprendimiento de alto potencial, atracción de inversiones, creación de infraestructura social, fomento de la ciencia y tecnología, vinculación con el sector empresarial, creación y atracción de Capital Humano a nivel nacional e internacional, y la optimización del uso del espacio -por definición escaso en una Ciudad-, exponiendo la necesidad de detener el proceso de gentrificación, en el que las personas con bajos ingresos son expulsadas a la periferia.

La única diferencia entre las directrices y una lista de buenas intenciones, son las métricas. Por eso, establecimos métricas que están ancladas a cada una de las directrices expuestas en la presente Ley, y nos permitirán evaluar la eficiencia de las acciones realizadas por las autoridades en materia de desarrollo económico.

Lo que se puede medir, entonces se puede mejorar.

Contemplamos también, una serie de instrumentos de política de desarrollo económico, entre los que sobresalen, la creación del Fideicomiso del Fondo de Fomento al Emprendimiento y las Industrias Estratégicas, una partida presupuestaria, que de acuerdo al diseño establecido, a partir de un porcentaje del aumento registrado en la recaudación del Impuesto sobre nóminas, ascenderá en tres año a 2,000 millones de pesos, que podrá, junto con la banca comercial y la banca de desarrollo, multiplicarse hasta por 5 veces.

Todos estos recursos se utilizarán como garantías y créditos para los emprendedores de alto potencial y la atracción de empresas ya consolidadas en las industrias estratégicas, nacionales e internacionales.

Por una parte, la Secretaría de Desarrollo Económico, encabezará los esfuerzos por la atracción de más inversiones directas, de grandes empresas de alta tecnología; y de manera paralela, el Instituto de Emprendimiento para la Ciudad de México, contemplado en el artículo 17 de la Constitución Política de la Ciudad de México, será el encargado de conducir la política de diseño, creación, y desarrollo de StartUp’s y MIPYMES en general, desde su preexistencia, hasta lograr funcionar completamente con recursos de capitales riesgo privado, o consigan una exitosa Oferta Inicial Pública, en el mercado de valores. Queremos ser la Capital StartUp.

Adicionalmente, ante la partida que corresponda al Instituto desde el Fideicomiso, se deberá asignar el 40% a proyectos de jóvenes y mujeres exclusivamente.

Esta clase de financiamientos públicos, aunados a una consolidada aglomeración de Capital Humano en un espacio geográfico, es lo que ha permitido a las principales ciudades globales, alcanzar su condición de ser las más dinámicas y competitivas.

Lo que nos ocurre cuando competimos con lo mejor del mundo, con aquellos rivales que en su grandeza nos obligan a desempeñar funciones y esfuerzos que no creíamos capaces de realizar, es lo que llevará a nuestra Ciudad a alcanzar el nivel de bienestar que tanto anhelamos, logremos la Ciudad que merecemos.

Es cuánto.

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