Posicionamiento con motivo de la Iniciativa de Reforma a la Ley de Movilidad de la CDMX

En la Ciudad de México y sus áreas conurbadas la población pasó de casi 3 millones de habitantes en 1950 a poco más de 18 millones en el año 2000. De ellos, 3.5 millones poseen vehículos con altos consumos de energía fósil contaminante y con grandes externalidades al espacio público.

¿Cuántos de nosotros hemos buscado nuevas formas de movilidad para ayudar al medio ambiente? ¿Cuántos deberíamos hacerlo? Y la más importante ¿Cuántos estamos dispuestos a hacerlo?

Hoy al despertar, como todos los días a sabiendas que vendría a la asamblea a trabajar y en particular hoy a presentar una iniciativa tan importante como es la Ley de Movilidad, dudé en venirme en bici, tomar el metro, microbus o subirme al coche. Sabía que si me venía en bici tal vez llegaría un poco sudado y con un peculiar olor que solo se adquiere y se conoce cuando circulas por las calles de nuestra ciudad de manera recurente, el olor del smog.

Otra opción era el metro, donde tal vez llegaría aplastado pero en media hora, a diferencia del coche, donde quizás no llegaba a tiempo y generaría grandes externalidades que seguramente afectarán a los demás.

Esta situación la vivimos millones de capitalinos que todos los días tienemos que preguntarnos si viajar en metro, en bici, en micro o en coche. Esta encrucijada, lamentablemente no se les presenta a todos, algunos porque quieren y no pueden, y los que pueden, porque no quieren. Ojalá pronto entendamos que nuestras acciones, tienen resonancia en los demás.

La importancia de esta ley que hoy presento, es justamente sentar las bases jurídicas y de incentivos para que tanto el gobierno como los ciudadanos tomemos mejores decisiones que se traduzcan en un balance positivo del agregado de preferencias, hemos hecho un gran esfuerzo por alcanzar lo mejor posible en esta nueva ley de movilidad.

No se debe ni puede dejarse resaltar, que contrario a lo que podría pensarse: que de una constitución local derivaran sus leyes secundarias, en este caso la Ley de Movilidad fijó las bases y marcó la pauta para el constituyente sobre el paradigma de movilidad; paradigma que desde 2014, fruto del acuerdo político, de la técnica legislativa y sobre todo del impulso de los ciudadanos que plantearon la agenda de movilidad frente a la necesidad de mejores políticas en esta Ciudad que resultaba y resulta caótica y de acuerdo a las vanguardias de movilidad, ha direccionado la acción de gobierno.

Hoy, vemos en la Constitución Política de la Ciudad de México el refrendo de aquel acuerdo político que, vinculado estrechamente con los especialistas en la materia, fue validado por la Asamblea Constituyente integrada por todas las fuerzas políticas de manera plural, y que incluso, elementos del texto de la ley vigente fueron elevados de categoría, copiados literalmente, y son ahora constitucionales.

En otras palabras, la ley de movilidad fue elevada a rango constitucional.

La reforma que proponemos busca homologar lo que se añadió en la Constitución Política de la Ciudad de México, además de la recientemente expedida Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano que incluye un capítulo sobre la movilidad, ya que el texto mandata homologar en la materia a las entidades federativas.

Esto significa, que si bien hace tres años se cambió de lo que llamábamos transporte y vialidad a movilidad, esta Ley aprobada por el Congreso de la Unión, integra la movilidad, entre otros elementos, a una planeación y ejecución integral de todo asentamiento humano, y que todos estos merecen una correcta política pública de la movilidad.

Hoy de lo que se trata es de generar conciencia sobre los efectos negativos que causa el uso excesivo del automóvil. La CDMX ya es una jungla, el cambio de paradigma indica que lo que se debe mover son las personas a través del tiempo y del espacio para acceder a bienes y servicios, no los vehículos. La Oferta de Transporte que facilite la movilidad de las personas es el medio para promover la movilidad. Las y los que habitamos esta ciudad debemos contar con una combinación e integración de diversos medios de desplazamiento para llegar a un destino. La inversión que hagamos desde el gobierno deberá promover la intermodalidad.

En esta iniciativa de decreto se exponen lo que nosotros consideramos pendientes, que si bien no son concluyentes sí impulsamos mejoras a la política de movilidad que parte de ella. No concluyentes puesto que la ley en su observancia no ha podido ser totalmente aplicable por la inexistencia de los reglamentos, a pesar de las muy urgentes y obvias exigencias para su publicación que ha emitido esta Asamblea, lo que permitiría observar cómo las instituciones y mecanismos configurados en la ley se desarrollan en la cotidianidad. Mejoras que responden a los desaciertos que los ciudadanos y en esta diputación hemos visto.

Uno de ellos, en materia de transparencia, implica que la Secretaría de Movilidad deberá emitir, además de un informe anual, una serie de informes trimestrales, y que estos correspondan a los programas y presupuestos previos: un balance de resultados.

En materia de participación ciudadana, en el caso de la línea 7 del Metrobús, por ejemplo, los documentos de Declaratoria de Necesidad y de Balance Oferta y Demanda se publicaron en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México el 21 de junio de 2016, y la discusión que nos ocupa estas semanas responde a las evidentes obras que se llevan a cabo; con este planteamiento, la iniciativa pretende que se publique el proyecto de declaratoria para que reciba las observaciones y comentarios de todo aquel interesado. Que la discusión y el debate surja sobre todo en la planeación porque al momento de la ejecución la búsqueda de alternativas implicará más gasto y afectaciones a los ciudadanos.

Entendemos y creemos firmemente que cada una de las modificaciones aquí presentadas, ayudarán a que más personas tengan la opción de decidir y puedan así, reducir sus tiempos de traslado y por ende, las externalidade que todos, sin distingo, sufrimos.

Cierro con una frase contundente que hace falta que todas y todos escuchemos y comprendamos:

“Aumentar el número de vías de una autopista para reducir la congestión vial, es como aflojar el cinturón para combatir la obesidad.” Lewis Mumford

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