Posicionamiento con motivo de la Iniciativa de Ley Orgánica de las Alcaldías de la CDMX

La larga marcha por restituir a las y los capitalinos sus derechos políticos y electorales, se puede resumir en una sola palabra: gradualismo. Somos adversos al riesgo pues, o quizá, y no es que sea malo per se, lentos para tomar decisiones públicas.

Gradual, porque lo que las y los habitantes de la Ciudad de México perdieron en la primera mitad del siglo pasado, no ha podido ser recuperado a plenitud, y ha sido lento el camino por devolverles su estatus de ciudadanos capaces de darse a sí mismos su gobierno y la manera en que éste deberá ser ejercido.

Con la reforma constitucional del 29 de enero del 2015 y con la expedición de la primer Constitución Política de la Ciudad de México el pasado 5 de febrero, se da un paso más en esa búsqueda inacabada por lograr el tan anhelado sueño de una ciudad de primera, con ciudadanos que tengan derechos de primera y que al mismo tiempo puedan hacerlos valer ante las autoridades.

Esa lucha no puede entenderse sin la participación activa y propositiva del Partido Acción Nacional; su historia, los Diarios de los Debates e innumerables publicaciones dan cuenta de que, para el PAN, la democratización de la Ciudad de México es consubstancial a su pensamiento ideológico, y forma parte de su ADN desde el mismo momento fundacional en el año de 1939 con el gran creador de instituciones que ha dado este país: Don Manuel Gómez Morín.

En la búsqueda de una plena reforma política para la Ciudad de México, no hemos escatimado esfuerzos ni dosificado posiciones adecuándolas a la necesidad o conveniencia en busca de una renta electoral, por el contrario, la memoria histórica da cuenta puntual de que, mientras por un lado existen los que hoy se presentan ante la sociedad como demócratas y progresistas, y que en realidad eran y son férreos defensores del antiguo régimen revolucionario y autoritario, otros, no hoy, sino de siempre, lo que ya es conocido: pugnamos desde el origen y desde la raíz, por mejores condiciones políticas para las y los que habitamos nuestra querida Ciudad de México. Así es, porque hoy, lo que finalmente se alcanzó y se está alcanzando, es sin duda, también gracias a la congruencia y permanencia que ha tenido el PAN en estos temas: el municipio y la visión federalista.

Fuimos y somos responsables, y ante el gradualismo impuesto por el régimen centralista, no asumimos la posición del “todo o nada”, por el contrario, accedimos y dialogamos, negociamos de frente a la ciudadanía, y con ello, la historia y el tiempo nos dio la razón.

Por ello, en un ejercicio de congruencia y suma responsabilidad, anteponiendo la propuesta y la razón de las ideas, a nombre de mi Grupo Parlamentario, sometemos a consideración de esta representación plural, una Ley Orgánica de Alcaldías, cuya esencia es la de aprovechar al máximo, las posibilidades y el potencial normativo que la Asamblea Constituyente estableció como imperativos en su contenido, principalmente en los artículos 52 y 53 de la propia Constitución.

Proponemos el diseño de un modelo gubernamental de proximidad, lo más cercano posible a la ciudadanía; donde su estructura permita la solución de los problemas sociales cuya inmediatez no se encuentra al alcance de los demás órdenes de gobierno. Una vez más: el Teorema de Oates – el Teorema de la Descentralización.

En los contenidos de la presente ley, buscamos no solamente replicar los principios de la Constitución en lo que respecta a las Alcaldías, sino también, romper definitivamente con el centralismo imperante que generó que las actuales Delegaciones sean espacios gerenciados con pocas facultades trascendentes, con escaso margen de administración de recursos y sin la posibilidad de adecuar su estructura organizacional de manera autónoma a la realidad de cada una de ellas, tal y como lamentablemente operan actualmente.

La presente Iniciativa, propone en sus contenidos que el modelo legal adecuado para la organización y administración de las Alcaldías es el de Ley Orgánica, por ser precisamente este cuerpo normativo el que regula la articulación de acciones, procedimientos y reglas de una entidad pública.

La propuesta, desde nuestra perspectiva, aporta destacados elementos diferenciadores:

El primero de ellos: incorporamos el concepto del Derecho a la Belleza, concepto completamente nuevo, innovador y de vanguardia. La belleza tiene un lugar indispensable en la consolidación de las ciudades, no en vano los movimientos del “Beautiful City Movement” lograron embellecer las ciudades porque sabían que el estar rodeados de entornos bellos en las ciudades, favorece el desarrollo moral y civil de sus habitantes, pues la belleza no es algo “accesorio” y superficial en nuestra vida, antes bien, la belleza que se busca de forma auténtica y no por vanidad, es una necesidad fundamental en el hombre, y preservarla refleja la profundidad de vida interior de la persona y de las comunidades en que habita.

Hablamos de la Belleza desde la concepción filosófica adoptada al espacio público. No como concepto subjetivo, sino como elemento que permite discernir lo que definitivamente no promueve la experiencia estética en el espacio público. Diversa literatura científica ha utilizado como hipótesis: que entre mayor experiencia no solamente de imagen urbana ejemplar, sino de uso de servicios públicos, acompañados de la fruición estética, mayor identidad y sentimiento de pertenencia de la comunidad, y también mayor crecimiento y desarrollo económico.

En segunda instancia, se regula orgánica y organizacionalmente las facultades de las Alcaldías, tal y como lo establece la Constitución Política de la Ciudad de México, incorporando aspectos necesarios y diferentes como el Servicio Profesional de Carrera de las Alcaldías y el ejercicio de mecanismos de Gobierno Abierto. La curva de aprendizaje que hoy hace que la mayoría de los gobiernos delegacionales tengan solo un año efectivo en su actuar, será reducida considerablemente con la implementación del Servicio Profesional de Carrera: bandera del PAN, como quedó demostrado en sus gobiernos federales.

Al igual que los anteriores conceptos, integramos, tomando en cuenta el transitorio vigésimo octavo de la Constitución Política de la Ciudad de México, de manera enunciativa y no reglamentaria, los elementos mínimos que las Alcaldías deben de proveer y considerar, en sus presupuestos y administración.

En lo que respecta a la Hacienda de la Alcaldía, con base en las propuestas antes presentadas en esta tribuna sobre Coordinación Fiscal, incorporamos dichas prácticas y generamos los incentivos que las alcaldías requieren para su correcto funcionamiento, cuidando en todo momento, que la transparencia, el gobierno abierto y la rendición de cuentas, sean la bandera de la administración de las próximas alcaldías.

Asimismo, se redactó esta propuesta con un profundo detalle en aspectos como la emisión de reglamentos, bandos e instrumentos legales, así como una importantísima facultad que el Constituyente de la Ciudad de México le otorga a las y a los Alcaldes, a saber: la de Iniciativa de leyes y reforma de ley ante el Congreso Local.

Finalmente, se faculta e incentivamos a las alcaldías para crear e instituir Organismos Auxiliares a las labores de la Alcaldía, como lo hacen hoy de manera única las Delegaciones Benito Juárez y Miguel Hidalgo, ofreciendo servicios como son: el Centro de Atención Social Especializada, CASE; y, las Universidades de la Tercera Edad, UTES, donde la delegación ofrece servicios a la comunidad, en un esquema de ganar-ganar, dotando a sectores prioritarios de la población de servicios médicos en condiciones óptimas, hasta clases de yoga, pasando por clases de inglés, matemáticas, computación e historia.

La posibilidad de diseñar una norma de esta naturaleza permite que abundemos y aportemos en temas hasta ahora inéditos como la constitucionalización de los derechos humanos de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, a fin de garantizar la preservación y fortalecimiento de tradiciones, costumbres e instituciones que los identifican: es un compromiso cumplido, que sostuvieron en todo momento las diputadas y diputados del PAN a la Asamblea Constituyente y que se refleja en los contenidos de la Constitución Política de la Ciudad, destacando en ellos la figura del Cronista de los Pueblos y Barrios Originarios.

Se incluyen también conceptos armonizados a otras normas como el Sistema Nacional Anticorrupción en el ámbito de su aplicación o la Ley General de Transparencia, agenda que el Diputado del PAN, Ernesto Sánchez, ha promovido incansablemente.

Con la expedición de una legislación orgánica para las nuevas Alcaldías, el modelo anacrónico bajo el que operan las actuales Delegaciones dejará de existir, para dar paso al de las demarcaciones territoriales las cuales se integrarán por un alcalde y un número determinado de concejales, estableciendo un esquema de pluralidad.

Se presenta esta iniciativa como una propuesta que busca enriquecer el debate parlamentario y que se suma en el proceso de dictamen a la iniciativa que recientemente avalaron diversos grupos parlamentarios integrantes de esta Asamblea Legislativa del Distrito Federal, todo con el propósito de presentar una postura que permita coligar enfoques distintos en la integración de la normativa que ha de regular las alcaldías, nunca con el afán de descalificar el trabajo de nuestros compañeros, sino convencidos de que en un ejercicio sano de la democracia, para toda propuesta, debe existir una más, con el objetivo de que genere una que amalgame ambas en una síntesis que favorezca la labor legislativa.

De esta manera, se pretende que el nuevo modelo propuesto fomente la participación de los más diversos pensamientos ideológicos en la toma de decisiones políticas, en un esquema operativo de verdadero gobierno abierto y de proximidad y que, en poco tiempo, bajo la fórmula que propone la presente iniciativa, demos un paso definitivo y trascendente para la conquista de lo que muchos capitalinos deseamos: el municipio libre en la Ciudad de México.

Hagamos pues historia. Historia de la buena. Historia con mayúscula, de la cual, los habitantes de la Ciudad de México se sientan orgullosos de sus representantes populares. Aquí los partidos no importan. El amarillo, el rojo, el verde, el guinda, el naranja, el rojo 2.0, el turquesa, el morado y el azul, formamos parte de un mismo equipo, el equipo que debe buscar, como afirman algunos teóricos sobre la finalidad de la Ciencia Política, la felicidad de quienes habitamos ésta, nuestra única y querida, Ciudad de México.

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