Por una generación de ideas

Ha sido difícil poder levantarse en estos días sin tener un sentimiento de impotencia ante todos los problemas en los que México se encuentra: la violencia e inseguridad en aumento, síntomas de una economía endeudada y devaluada con crecimiento marginal que no genera empleos, y quizá, el último y más sonado de todos, el escape de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Sin rodeos debemos decirlo: la política, entendida como la actividad exclusiva de l@s polític@s que nosotros ponemos y quitamos cada tres o seis años para que resuelvan los problemas públicos, está en crisis. Muchas crisis, pero sobre todo de credibilidad. Ya que si bien es cierto que es necesario que la fórmula gobernante-gobernad@ tenga plena sincronía, el que forma parte de la clase política debe entender que su rol es más demandante. Un servidor está convencido que hacer política es deber de tod@s los que formamos parte de una comunidad, pero que dedicarse a la política, es ante todo, una vocación.

Para el que se dedica a la política cada vez es más difícil poder distinguirse. El partido político como marca que otorga garantías de perfiles al electorado o que invoca a una ideología o doctrina en particular, ha ido perdiendo terreno. Todo forma parte de la crisis ya comentada.

¿Qué se puede hacer para que el sistema de partidos en la ciudad genere cuadros integrales? Al ser un partido político, no podemos negar la oportunidad ni el espacio al talento negociador ni al perfil carismático que sepa comunicar plataformas legislativas y/o de gobierno. Pero ha venido faltando un ingrediente, mismo que puede distinguirnos: la generación permanente de ideas. Requerimos perfiles que aporten al debate ideas frente a los problemas públicos y que definan, a través del estudio y la técnica, las soluciones a las banderas o causas sentidas de la comunidad.

Nuestra democracia necesita preparar y formar cuadros desde todas las ópticas posibles: la ideológica (que es la debería distinguir a los partidos políticos entre sí), la ética (entendiéndola como el filtro necesario para tomar decisiones públicas) y la técnica (la que otorga el marco teórico-práctico para resolver problemas).

Requerimos en la Ciudad de México una “Generación 2015” que ponga en marcha un programa que busque justamente generar ideas desde un enfoque de la reflexión crítica y de la técnica necesaria para producir políticas que busquen resolver los problemas públicos de la Ciudad de México.

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