Peña y Trump: crónica de una humillación anunciada

Nuestro país atraviesa por un momento crítico respecto a la relación con nuestra nación vecina, casa del gran Tío Sam, los Estados Unidos de Norteamérica. La contienda por la presidencia de EEUU, y con ella también el Partido Republicano, se vieron asaltados por el multimillonario Donald Trump. Frente a todo pronóstico, este personaje logró convertirse en el candidato de ese partido a la presidencia de aquél país norteamericano.

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De ahí viene la importancia y singularidad de la visita del Donald Trump a México y quien sostuvo una reunión en privado con el presidente Peña Nieto. El candidato del Partido Republicano es un personaje que representa males graves que aún aquejan aún a Estados Unidos, y que se ven reflejado en discursos incendiarios, xenófobos, discriminatorios, racistas, etcétera, en contra de la comunidad de mexicanos, y demás inmigrantes, que residen en aquel país.

De ahí salta la gran e indescifrable incógnita de por qué a pesar de que Trump encarna una amenaza prácticamente para todos los intereses de nuestro país, este multimillonario vuelto candidato del Partido Republicano, fue invitado por la presidencia de nuestro país y presentado ante los medios como un invitado distinguido.

El tema más importante que se esperaba abordara fue lo del desafortunado muro, del cual Trumppropuso se construya a lo largo de la frontera entre México y EEUU. Se habló del tema, en efecto, y elPeña negó rotundamente que los mexicanos lo fuéramos a pagar, pero más tarde, en Arizona, Trumpreafirmó nuevamente lo ya dicho; los mexicanos somos los que pagaremos tal muro en caso de ganar la presidencia.

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Adicionalmente se plantearon los típicos temas migratorios, de seguridad y de comercio exterior, pero el impacto de dicha reunión va más allá de una simple visita diplomática; reafirmó la debilidad de la figura presidencial de nuestro país y su incapacidad de hacer una declaración ante los medios donde pidiera una disculpa pública por parte de Donald Trump, o al menos que se retractara en alguna de sus posturas, pero simplemente no sucedió.

Esta podía haber sido una brillante oportunidad para el presidente Peña de recuperar un poco de su tan escasa popularidad, según muestran diversas encuestas. De haber sido planteada e implementada de forma táctica, esta visita habría servido al Gobierno federal para posicionarse con firmeza en favor de la comunidad mexicana, dentro de nuestras fronteras como a la que reside en EEUU. Desafortunadamente sucedió lo que la mayoría esperábamos; los protagonistas del encuentro fueron, de nuevo, el sometimiento y la ineptitud de Peña para usar a su favor, políticamente, momentos de crisis como el sucedido ayer.

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