La política de estacionamientos en la CDMX

El conjunto de políticas y programas que cambian el comportamiento de viaje para aumentar la eficiencia del sistema de transporte, define diferentes estrategias encaminadas a mejorar la movilidad y a disminuir la congestión vial dentro de un área o ciudad. En este sentido, podemos plantear diferentes estrategias impositivas: piguvianos, a la congestión, a las emisiones y las políticas de estacionamiento; las cuales buscan, mediante acciones indirectas, desincentivar el uso irracional del automóvil.

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Alberto Bull afirma que:

“el control de estacionamiento consiste en regular la disponibilidad de sitios de parqueo en distintas zonas de la ciudad, con el fin de disminuir la congestión, mediante la restricción del número de sitios disponibles, o cobrando por su uso”.

Dicho esto, es muy claro que con una política de estacionamientos bien enfocada, se puede controlar la demanda de uso de vehículos. Es decir, podemos encontrar el óptimo en términos de Pareto, llevando este problema a un problema de microeconomía: oferta y demanda.

Datos del Diagnóstico de Movilidad del Distrito Federal (2013-2018), realizado por la UNAM, muestran que existen 5 zonas donde se atrae el principal número de viajes, uno de ellos es el Centro Histórico, lo que ha llevado a la generación no solo de congestión, sino a la demanda de espacios para el estacionamiento de vehículos.

En ese mismo estudio, es posible ver, que correlacionado a la atracción de viajes, se encuentra la densidad de estacionamientos públicos, haciéndose muy obvio que la principal aglomeración se encuentra en la Delegación Cuauhtémoc, y de manera más precisa, en el Centro Histórico.

Las variables de oferta y demanda de estacionamientos resultan relevantes por dos cuestiones: la primera, es que al aumentar la oferta de espacios, se incentiva el uso del automóvil y se reduce el espacio que podría ocuparse para zonas habitacionales, por poner un ejemplo, en concordancia con la idea de ciudades densas; y, la segunda, si el estacionamiento se encuentra en la vía pública, genera condiciones propicias para la aparición de congestión vial.

Datos del ITPD muestran que entre los años 2009 y 2013, 42% de las construcciones en la CDMX correspondió a estacionamientos, ocupando una superficie de entre 250’000 y 320’000 m2; además se estima que entre los años 2015 y 2018, se construirán 1.2 millones de m2 de oficinas, que a su vez requerirán 40,000 cajones de estacionamiento.

Una política de estacionamientos que busque disminuir la congestión vial deberá tener en cuenta todos los espacios ofertados para este uso, sean o no en la vía pública, gratuitos o de pago. EnCambridge, Massachusetts. EE.UU. se especificó un número mínimo y máximo de requisitos de estacionamiento para la venta de oficinas, edificios del gobierno y universidades. Los mínimos se redujeron para sitios cercanos al transporte público, que comparten estacionamientos, que proveen alojamiento económico o que están cerca de algún estacionamiento público o comercial.

En Zúrich, Suiza se estableció una política llamada “istorischer parkplats compromis” (Historischer Parkplatz Kompromiss) que traducido del alemán literalmente significa el compromiso histórico del estacionamiento, que puso un límite máximo a la oferta de espacios de estacionamiento. Si se crea un espacio fuera de la vía dentro de una zona con un límite determinado, debe eliminarse un espacio en la calle para mantener la dotación en el mismo nivel.

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Esta política ha permitido mejoras en el espacio público como la creación de nuevas plazas públicas. El último ejemplo que me gustaría mencionar es el de San Francisco, EE.UU. “SFPark” es el sistema de estacionamiento más avanzado del mundo. Utilizando sensores, nuevos parquímetros, y precios ajustados a la demanda, SFPark reduce la incertidumbre relacionada con la búsqueda de estacionamiento en la ciudad. Estos elementos se conjugan para hacer más fácil estacionar y encontrar espacios.

En México, existen hoy desarrolladores de aplicaciones móviles que pretenden mapear el número de cajones de estacionamientos en la vía pública en tiempo real para generar dos cosas: primero, reducir el tiempo y la congestión vial que produce la búsqueda de un espacio; y, segundo, desincentivar el uso de un vehículo privado cuando se acuda a zonas con cero espacios disponibles.

Claro que no todo es miel sobre hojuelas, ésta política es impopular, ya que se incentiva de manera directa a dejar el automóvil.

Tampoco es la solución canónica. Se debe trabajar sobre la coordinación de semáforos, la mejora del sistema de transporte público existente, y la creación de transporte público de servicio de calidad, que sea frecuente, seguro, cómodo, que la velocidad de operación sea constante, que el usuario conozca el recorrido y las paradas establecidas, es decir que haya información simétrica.

Publicado originalmente en The Mexican Times.

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