La herencia de Peña

Como si de la década de los noventa del siglo pasado se tratara, este año inició complejo para el gobierno de Peña Nieto. Así como el error de diciembre en 1994 o el levantamiento del EZLN, las manifestaciones populares a causa del descontento provocado por el denominado gasolinazo marcan el ocaso del gobierno peñista. En la absoluta soledad, el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, dio a conocer a finales de diciembre del año pasado las medidas mediante las cuales el costo de la gasolina y otros combustibles habrían de subir, medidas heredadas por el ahora Secretario de Relaciones Exteriores, el neófito, Luis Videgaray. En la absoluta soledad, decimos, ya que mientrasMeade anunciaba el gasolinazo, tanto Peña, como el Secretario de Gobernación, Osorio Chong, vacacionaban, ajenos al conflicto que se desataba.

FOTO: abcradioqro.com
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El anuncio del alza de combustibles desató la furia de la mayoría de la sociedad mexicana no sin motivos.El despilfarro, la impunidad y la corrupción que han caracterizado a este gobierno le ha costado a las arcas, los costos que hoy quiere el Gobierno Federal que sean pagados por la sociedad. No es que el gasolinazo indigne sólo por cuestiones técnicas, es decir, no sólo porque Videgaray haya anunciado un recorte presupuestario del Gobierno Federal para 2016 por 164 mil 078 millones de pesos, para que al final, con cifras del tercer trimestre del año que concluyó, el Gobierno Federal tuviera erogaciones superiores al recorte presupuestado con incrementos históricos por más de 73 mil millones de pesos. Es decir, no indigna sólo que desde 2014 el PRI-Gobierno nos venga diciendo que gastará menos para terminar gastando de más y que la deuda continúe aumentando (hasta septiembre del año pasado la deuda externa creció 419 mil 810 millones de dólares), indigna el sello político que dejará este gobierno.

Del escándalo de la suntuosa casa blanca de Peña y su esposa, o las mismas casas de procedencia cuestionable tanto de Osorio Chong como de Videgaray, hasta los impunes escándalos de corrupción y robo al erario tanto de Javier Duarte en Veracruz, César Duarte en Chihuahua, Egidio Torre en Tamaulipas, Jorge Herrera en Durango o Roberto Borge en Quintana Roo, han diluido la legitimidad y el apoyo demostrado en las urnas con las que el PRI ganó la presidencia de la República en 2012.

FOTO: sdpnoticias.com
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Enrique Peña Nieto y su gobierno quieren que la gente pague los costos del PRI, de sus gobernadores despilfarradores y de sus fiascos. La gente no apoya más a Peña y su partido, no apoya más a un gobierno que dice que se apretará el cinturón y gastará menos y que al final gasta y endeuda más al país; la gente no apoya más a un gobierno que se dice comprometido con la transparencia y con el combate a la corrupción y que al mismo tiempo deja que sus gobernadores saqueadores y criminales huyan del país y de la justicia; la gente no apoya más a un gobierno carente de profesionalismo, cuyos funcionarios de primer nivel se auto declaran neófitos, que llegaron a aprender despedazando al país.

¿Cómo va a apoyar la gente a un gobierno, cuyo titular, se indigna con sus ciudadanos y les cuestiona lo que hubieran hecho ellos en su lugar? Sin apoyo y el respaldo de la mayoría, un gobierno pierde legitimidad, y cuando las instituciones del Estado carecen de legitimidad, todo puede suceder; la oposición política institucional debe tomar un papel protagónico, y canalizar el enojo popular, para evitar que los personajes antipolíticos y antisistema proliferen, y ello pasa por hacerse presentables ante la opinión pública.

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