Hillary Clinton, la ideología de género y el salario mínimo

Mientras en diversas partes del mundo, como en Francia, Polonia, Colombia por citar algunos casos, se marcha y se implementan acciones en contra de los derechos de las mujeres, aduciendo a un complot internacional para imponer la llamada “ideología de género” (como llaman estos inconformes a la búsqueda de igualdad de género), Estados Unidos se encamina a elegir a su primera presidenta en las elecciones del 8 de noviembre próximo. Muchos esperaban ver en el tercer y último debate entre Hillary Clinton y el magnate Donald Trump el contraste definitivo entre sus perspectivas políticas y económicas que habrían de implementar en caso de llegar a la presidencia gringa. Sin embargo, lo que ocurrió, como pasó durante prácticamente toda la contienda, fue una discusión de otra índole y que bien puede resumirse en la primera parte del tercer debate, la contienda presidencial estadounidense, quizá como pocas veces, ha resultado en una contienda cultural e ideológica más que económica o política, aunque por supuesto con repercusiones políticas y económicas.

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Donald Trump recurrió durante toda la contienda a un discurso, sistemático, que tocó las fibras más sensibles de buena parte de la población estadounidense, alrededor de 40 % de los apoyos que tendría según las encuestas. Este discurso ha consistido en reiterar que la fuente de los males de esa nación se encuentra en el número de inmigrantes, un “caballo de Troya” calificó, que entran y residen allá. Un discurso que despierta al gran fantasma que ha provocado tanto odio, violencia y muertes en la historia de ese país; es decir, ha sido un discurso que despierta y aviva el racismo; por tanto, a la intolerancia y al odio. Dicho sea de paso, la misma intolerancia y odio que difundidos por el Frente Nacional por la Familia al alegar la imposición de la ideología de género, denostando la lucha por los derechos de las mujeres que tanto trabajo ha logrado conseguir en nuestro país.

Sin embargo, destelló otro tema que igualmente hemos discutido en nuestro país, y sobre el cual el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México ha insistido, como también lo ha hecho el PAN en su momento, y que tiene que ver con la necesidad de elevar salario mínimo. La candidata del Partido Demócrata habló de la necesidad de elevar el salario mínimo, el cual tiene un promedio de 10 dólares la hora. Mientras tanto, en nuestro país el salario mínimo equivale a 0.5 dólares la hora. Esto significa que el salario mínimo estadunidense es 20 veces mayor al de nuestro país, según recordó el economista Ricardo Becerra vía Twitter la noche del debate. Estas cifras nos sirven para ilustrar los grados de desigualdad y pobreza a los que nuestro país está sometido. Según el IMSS, de 17 millones 884 mil trabajadores registrados a finales de 2015, 56.9 % ganaban poco más de 6 mil pesos al mes, según este mismo Instituto, 151 mil 679 personas ganan un salario mínimo por día, por supuesto solo considerando a trabajadores formales.

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Estados Unidos nos sirve para ver nuestra realidad reflejada, una realidad que urge intervenir y mejorar. Por un lado, el odio, la ignorancia y la violencia desatada desde organizaciones como el Frente Nacional por la Familia que afirma existe una confabulación para imponerse la “ideología de género” que ha hecho, según ellos, que el país sufra una crisis de valores, o dicho de otro modo, que gracias a los derechos que las mujeres, tras décadas de lucha, han obtenido, el país sufre una profunda crisis social; y por otro lado, la pobreza representada en el medio dólar por hora que gana un trabajador que recibe el salario mínimo en nuestro país. Así de grave nuestro atraso.

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