Francisco, el indomable

La visita del Papa Francisco, que arriba a México este viernes 12 de febrero, ocurre en un contexto complejo para el país. La violencia y las desapariciones forzadas, una periodista encontrada muerta así como los jóvenes desaparecidos en Veracruz, se suman a la larga lista de víctimas de la violencia que azota a México. En este sentido, el gobierno de Peña Nieto ha tratado de delimitar la visita del Papa, tratando de hacerla favorable, y políticamente rentable para su gobierno.

La ruta del Papa, trazada por el gobierno federal, es una ruta que beneficia al PRI. El primero punto, Ecatepec, municipio del que fuera alcalde el actual gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, y uno de los municipios con mayores índices de delincuencia y violencia en la entidad, además de estar dentro de los 11 municipios con alerta de género por su tasa de feminicidios. Otro punto de la ruta, será su visita a Morelia, Michoacán, otro estado particularmente acosado por el narcotráfico, actualmente gobernado por Silvano Aureoles, perredista, cercano a Peña. Chihuahua, es otro de los puntos dentro del itinerario papal, un estado cuyo gobierno local ha estado envuelto en diversos escándalos de corrupción, y cuya gubernatura se habrá de renovar este año. El estado sureño visitado será Chiapas, gobernado por Manuel Velasco del Partido Verde Ecologista de México, y aspirante a la presidencia de la república, un estado que alberga una enorme desigualdad a la vez que es gobernada por un partido, ícono de impunidad y corrupción, que violó la normatividad electoral de manera sistemática en las pasadas elecciones de 2015 y donde una de sus cabecillas enfrenta procesos legales.

La cancillería solicitó al Papa no tocar diversos temas, considerados sensibles para el gobierno de Peña: violencia, corrupción, desapariciones forzadas, etc. Sin embargo, el Vaticano se ha mostrado diplomático. El gobierno federal ha podido moldear la ruta, pero difícilmente podrá moldear o censurar el mensaje del máximo jerarca católico. Para muestra de ello, una de las últimas declaraciones de Francisco, respecto a su visita a México, un mensaje contundente, contundente hacia la ciudadanía, y hacia lo que probablemente le espera al gobierno de Peña:

“Ustedes están viviendo su pedacito de guerra, entre comillas, su pedacito de sufrimiento, de violencia, de tráfico organizado (…) Si yo voy ahí, es para recibir lo mejor de ustedes y para rezar con ustedes, para que los problemas (…) que ustedes saben que están sucediendo, se solucionen, porque el México de la violencia, el México de la corrupción, el México del tráfico de drogas, el México de los cárteles, no es el México que quiere nuestra madre”.

Otro suceso que apunta en la misma dirección es la próxima canonización de José Sánchez del Río, el “niño cristero”, ejecutado durante la denominada guerra cristera, y anunciada en las vísperas del viaje apostólico de Francisco. La canonización de un cristero, perseguido y ejecutado por el gobierno de Plutarco Elías Calles, fundador del Partido Nacional Revolucionario y del cual nacería el PRI. El viaje del Papa, tiene todo para un dolor de cabeza para el gobierno de Enrique Peña Nieto. ¿Podrá el gobierno de Peña domar al Papa Francisco, o este se mostrará indomable? Quizá el antecedente de sus viajes, nos pueda adelantar respuestas: nadie imaginó nunca al Papa hablando de inmigración desde el Congreso estadounidense, y, sin embargo, ocurrió.

Publicado originalmente en: The Mexican Times

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