Federalismo Fiscal… Nivelación

Los distintos niveles de gobierno toman constantemente decisiones respecto a sus ingresos y sus gastos, es decir, la capacidad fiscal y las necesidades de gasto. Para ello, buscan diseñar un sistema fiscal que les permita tener recursos que buscarán transformar en la dotación óptima de bienes y servicios públicos. Las distintas capacidades fiscales y necesidades de gasto de todos los gobiernos (nacional, estatales y municipales, generalmente) generan desequilibrios verticales y horizontales. Para resolver dichas desigualdades, y apoyado en la visión federalista de las atribuciones, se propician mecanismos de nivelación entre los subgobiernos.

Foto: elanden.mx
Foto: elanden.mx

Introducción

Los gobiernos requieren de haciendas públicas[1] que les permitan traducir sus plataformas y objetivos en bienes y servicios públicos. Existe extensa literatura económica sobre el problema que enfrentan los gobiernos, relacionada con la insuficiente capacidad fiscal respecto a sus necesidades de gasto. Existen tres funciones básicas de los gobiernos (Musgrave; 1989): mantener la estabilidad económica, la redistribución de los ingresos públicos y la de propiciar la asignación eficiente de los recursos públicos. Por tanto, el federalismo fiscal es la distribución de las responsabilidades u obligaciones en términos de la recaudación, distribución y ejecución del gasto entre los diferentes órdenes de gobierno.

Existen diversos argumentos a favor sobre la necesidad de que los subgobiernos provean los servicios públicos de manera directa, y que, por tanto, estén respaldados con suficiencia presupuestal. El principal reposa sobre el Teorema de la Descentralización Fiscal (Oates, 1972).

Desarrollo

La existencia de gobiernos nacionales y subgobiernos en la toma de decisiones sobre ingresos y gastos puede propiciar desequilibrios fiscales en los distintos niveles de gobierno (Bosch, 2009). Un problema común para todo sistema tributario es la desconexión fiscal[2]:

“La desconexión entre el nivel de gasto de los municipios y su recaudación provoca que los gobiernos locales gasten sin asumir los costos totales; es decir, con un mayor equilibrio entre gastos e ingresos se evita el “problema de los comunes”” (IMCO, 2010)

El federalismo fiscal es la forma para promover la nivelación horizontal entre subgobiernos con distintas capacidades y potestades tributarias (Rezzoagli; 2011). El sistema fiscal debe buscar minimizar los desequilibrios vertical y horizontal.

La clave está en la definición de los criterios de distribución[3]:, y la elección del criterio o de los criterios debe estar en función de las metas o productos buscados: nivelación total o parcial (saldos fiscales).

Es muy importante estimar de manera adecuada las necesidades de gasto (G) y las capacidades fiscales (T) de los gobiernos (Pérez; 1995), de tal manera que la diferencia entre G-T sea justamente la transferencia de nivelación (S).

[1] La hacienda pública definida por Colm: “Estudia la forma en que se logran los objetivos del sector público a través de los ingresos y gastos públicos, así como de la administración de la deuda”: , en donde G es gasto público, D es deuda pública, I son ingresos públicos y r es la tasa de interés.

[2] Esto se refiere a que las decisiones y esfuerzos de gasto y de recaudación de un gobierno no sean administrados por el mismo agente.

[3] Entre los cuales están: los resarcitorios, los distributivos, los compensatorios, los históricos, los avances programáticos y los equitativos.

Next Article¿Qué requiere un buen modelo de nivelación fiscal?