El valor de la democracia

Desde su fundación el Partido Acción Nacional ha sido diferente, único, irrepetible. Basta con hacer un breve repaso histórico, para darnos cuenta que esta organización política no solamente enriquece la oferta política que tiene el ciudadano en México, sino que por su naturaleza misma, es la propuesta que nace desde el ciudadano para atender las necesidades globales de la comunidad, buscando entonces la realización del Bien Común[1] al darle la importancia precisa a la persona por el simple hecho de ser persona.

Luis Felipe Bravo Mena define identidad como “la constancia de ser efectivamente lo que se dice ser”[2]. Es decir, la identidad en una institución es el alma y es el rostro de las personas que la forman, es su esencia y lo que la hace existir dándole un camino definido. En este sentido, el PAN tiene una doctrina y muchas personas (lamentablemente no todas) que buscan hacer de México, a través del humanismo político, un mejor país. Pero esta identidad, dice Don Abel Vicencio Tovar “deberá poseer alma de cristal, corazón de oro y fortaleza de fierro”[3], es decir, eso que debería hacer ser al PAN, y por lo mismo lo que debería hacerlo distinto a los demás partidos políticos. El PAN ofrece, por lo menos desde sus documentos fundacionales, una ruta definida (y no cambiante por coyunturas o conveniencias) y distinguible respecto a otros. Don Federico Ling Altamirano escribió en 1999: “El PAN, en la actualidad, cuenta con ese patrimonio que es el tener una identidad bastante definida, en contraste con la de otros partidos políticos…”[4].

Parte de la esencia del PAN es justamente la de promover a la democracia como el sistema óptimo para la toma de decisiones en el ámbito público, para la legitimación del poder político y para el pleno reconocimiento de la dignidad de toda persona. Y es así que el 16 de agosto el PAN tuvo su proceso interno para elegir a su nuevo Presidente Nacional mediante nuevas e históricas reglas: a diferencia de los procesos anteriores, en esta ocasión tod@s l@s militantes tuvieron derecho a votar. Se registraron dos candidatos: Ricardo Anaya y Javier Corral. Se vivió una campaña intensa en donde se privilegió el intercambio de ideas y la búsqueda de diferenciar ambos proyectos.

El triunfo fue de Ricardo Anaya por un amplio margen, dando paso a nueva generación de panistas que buscan hacer bien las cosas. El nuevo Presidente se ha comprometido con l@s panistas a tener un PAN abierto a l@s ciudadanos, donde a través de la reconciliación entre panistas históricamente enfrentados y de una formación óptima a l@s militantes, se tenga una visión moderna, fresca y renovada, con posturas claras y distinguibles y con una política de cero-tolerancia a la corrupción (empezando desde la casa). Me parece vienen buenos tiempos para el PAN.

Se reconoce y se sabe que el PAN tiene diversos problemas y fallas que debe corregir si aspira a ser de nueva cuenta una opción para las próximas elecciones. Pero ya habiendo pasado el día de la elección, podemos decir que el PAN fue el único partido político en México que renovó su dirigencia nacional a través de un proceso democrático (con todo lo que ello implica). El PRI decidió emprender su renovación con el método que mejor conoce y el PRD está en la búsqueda de un acuerdo entre diversos liderazgos nacionales para anunciar su nuevo Presidente (¿dónde quedan los militantes?).

El PAN históricamente ha promovido dentro de su agenda de gobierno y legislativa la democracia. Temas como la transparencia, la rendición de cuentas y la existencia de pesos y contrapesos en los diversos órganos públicos son parte de los logros que el PAN ha tenido. El PAN cree en el valor de la democracia por sí misma. El problema es que definitivamente no alcanza con eso.

[1] Don Carlos Castillo Peraza “Doctrina y la Praxis” en Doctrina e Ideología. El Partido Acción Nacional define bien común como: “Conjunto de condiciones materiales y culturales, que le permiten al ser humano desarrollarse plenamente (como cuerpo, como alma, como inteligencia, como voluntad, como afectividad y como socialidad)”.
[2] Bravo Mena, Luis Felipe, Curso Inicial, México, EPESSA, 2001, pp. 31.
[3] Abel Vicencio Tovar. Citado por el Boletín Panorama de Aguascalientes, Aguascalientes, Ags., 1978.
[4] Federico Ling Altamirano; “Mística e Identidad Panista”; en: PAN. Curso Inicial de Capacitación Panista. México, EPESSA, 1999.

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