El PRI sin bastiones

El 2017 es un año clave para el país, no sólo porque es la antesala de las elecciones presidenciales que habrán de tener lugar en 2018, sino porque en juego están diversas gubernaturas de estados donde la alternancia política no ha llegado, como son los casos de Coahuila y el Estado de México. Estas elecciones son importantes en el ajedrez electoral, no sólo por revelar las fichas y los bonos con los que los partidos políticos concurrirán en la elección presidencial del año entrante, sino porque es la ocasión para que el PRI se recupere, o no, del descalabro que sufrió en 2016, cuando perdió estados que no habían conocido la alternancia política, es decir, Tamaulipas, Durango, Quintana Roo Veracruz.

FOTO: zaresdeluniverso.com
FOTO: zaresdeluniverso.com

Como lo muestran diversas encuestas, para el Partido Revolucionario Institucional, será difícil reponerse del lastre que significa el gobierno de Enrique Peña Nieto, cuya aprobación es la más baja que se recuerde de un presidente de la República. Hay que añadir que los gobernadores de Coahuila del Estado de México no reportan los mejores saldos. En Coahuila pesa la sombra de los hermanos Humberto y Raúl Moreira, así como la corrupción, los problemas legales y los escándalos que han enfrentado como lo son sus posibles nexos con cárteles de la droga. Por su parte, el Estado de México, como pocas entidades, concentró la mayoría de las tropelías que se cometieron bajo la excusa de los gasolinazos y las protestas sociales, un alarmante repunte de la criminalidad, y específicamente de la delincuencia organizada.

Las fuerzas en disputa serán básicamente el PRI y el PAN, y en el caso del Estado de México una pujante tercera fuerza, según anuncian las encuestas, será MORENA. Por parte de Acción Nacional, se presentan opciones muy competitivas. En el caso de Coahuila se ha nominado al exdiputado federal Guillermo Anaya mientras que en el Estado de México se construye la unidad entorno a la dos veces Secretaria de Estado, Josefina Vázquez Mota.

El PAN tiene la oportunidad, histórica, de arrebatar los dos últimos bastiones del autoritarismo priísta y lograr la alternancia en Coahuila y el Edomex. Para ello debe construir y procurar, como requisito indispensable, la unidad partidista y el apoyo generoso de los actores relevantes tanto del ámbito nacional como del local. Y eso significa que en el Estado de México, se superen los intereses personales de algunos contendientes, que solo benefician al PRI, en aras de darle a ese estado una nueva historia, con gobiernos responsables, sacando, por supuesto, al PRI del gobierno estatal, ello implica sumarse al consenso generado por Josefina Vázquez Mota, que como pocas personas de la vida pública de nuestro país, cuenta con un historial limpio e intachable.

FOTO: eleccionesmexico.com
FOTO: eleccionesmexico.com

Superados los tiempos de los estados sin alternancia, se inaugura un nuevo tiempo, el de la posibilidad, real, de que los gobiernos ineficientes y corruptos sepan que pueden ser castigados con el voto ciudadano. Si el PRI pierde Coahuila y el Edomex se habrá quedado sin bastiones, sus clientelas se verán reducidas, y ello será saludable para la democracia del país, y para los ciudadanos de esos estados, donde podrán optar libremente, sin coacciones. No tengo duda, Josefina Vázquez Mota y Guillermo Anaya, serán parte de esa historia que pondrá fin a los 88 años de gobiernos priístas.  

Next ArticleLa ALDF realizó el Primer Simulador Legislativo de la Ciudad de México