El Constituyente de la CDMX y la farsa democrática

Han pasado poco más de tres meses cuando a principios de febrero el Jefe de Gobierno de la Ciudad anunciara la integración de un grupo compuesto por 28 personas para redactar la Constitución que habrá de regir la vida de la nueva Ciudad de México. Estas personas son: Miguel Barbosa, Cuauhtémoc Cárdenas, Lol Kin Castañeda, María Castañeda Rivas, Miguel Concha Malo, Carlos Cruz Santiago, Alejandro Encinas, Enrique Fernández Fassnacht, Aidé García Hernández, Juan Luis González Alcántara, Mónica González Contró, Clara Jusidman Rapoport, Marta Lamas, Ana Laura Magaloni Kerpel, Ifigenia Martínez, Mauricio Merino Huerta, Porfirio Muñoz Ledo, Loretta Ortiz, Enrique Ortiz Flores, Ariel Rodríguez Kuri, María Rojo, Pedro Salazar Ugarte, Gustavo Ramón Sánchez, Martha Sánchez Néstor, Francisco Valdés Ugalde, Juan Villoro y Alicia Ziccardi Contigiani.

En abril, Mancera anunciaba la integración de un grupo de asesores externos coordinados por Juan Ramón de la Fuente. Este grupo se compuso por: Carlos Mancera Corcuera, Hilda Trujillo Soto, Mario Melgar Adalid, Miguel Carbonell Sánchez, Rolando Cordera Campos, José Woldenberg Karakowsky, Salvador Vega y León, Arturo Alejandro Menchaca Rocha, Jorge Islas López, Julia Carabias Lillo, Jorge Castañeda Gutman, Luis de la Calle Pardo, Raúl Juan Contreras Bustamante, Gerardo Esquivel Hernández, María de los Ángeles Mastretta, Jesús Reyes-Heroles González-Garza, Roberto Tapia-Conyer, Óscar Ricardo Valero Recio Becerra así como los locutores Francisco Alanís, “Sopitas”, y Raúl Vázquez, “Rulo. Ellos habrían de coadyuvar con el primer grupo en la redacción de la nueva Constitución.

Muchos de los notables así como los asesores externos son personalidades con probada experiencia jurídica, social, política y cultural, académicos y profesionales que podrían aportar mucho a la Ciudad a través de la generación de su Constitución. Sin embargo, carecen de sustento legal, de un fundamento por el cual actuar y al cual ceñirse. Existen por designio, antidemocrático del Jefe de Gobierno, existen para revestir de prestigio intelectual una imposición autoritaria. Por otro lado, lo que sabemos de los trabajos de estos grupos es absolutamente nada. El proceso ha sido opaco, carente de transparencia. Esto lo vuelve un proceso doblemente antidemocrático.

Es oportuno preguntarnos si servirá de algo la elección del Constituyente, o si será una farsa. ¿Cuál es la finalidad de elegir a un puñado de hombres y mujeres sin capacidad de acción, limitados a discutir lo que el Jefe de Gobierno ponga sobre la mesa? Se elegirán a diputados constituyentes incapaces de cumplir con su razón de ser: legislar y producir la nueva Constitución. Miguel Ángel Mancera ha tenido en sus manos la posibilidad de trascender como un demócrata, en cambio, parece estar empeñado en hacer que su gestión trascienda como una gestión caracterizada por la opacidad, la imposición y el autoritarismo, de lo cual queda constancia en su intento por excluir a la ciudadanía de participar, efectivamente, en la elaboración de su Constitución.

 Publicado originalmente en The Mexican Times.

 

 

 

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