Don Luis H. Álvarez, el espíritu del PAN

Podría ser fácil hablar de Luis H. Álvarez si no hubiera vivido tantas cosas durante 96 años, pero dejando de lado la edad, quizás sería fácil si no hubiera sido aquel candidato presidencial que tuvo el valor ciudadano de enfrentarse a la maquinaria de Adolfo López Mateos, más sencillo aún, de no haber tenido ese gran corazón que lo guió a lo largo de su vida como funcionario federal al interceder por los grupos vulnerables y ser el portavoz de sus necesidades o de ser factor esencial para lograr la paz en Chiapas. Es decir, sería fácil hablar de Don Luis H. Álvarez si no hubiera sido esa gran persona, indiscutiblemente un referente moral en la historia del Partido Acción Nacional.

El pasado miércoles 18 de mayo nos sorprendió una triste noticia. Ese gran referente del panismo del trabajo arduo y la oposición de ideas, dejaba este mundo para unirse a su esposa Blanca Magrassi, fallecida recientemente en octubre del año pasado. Uno de los últimos panistas de la vieja guardia, que nos dio ejemplo de lo que significaba hacer política de oposición en una época donde la democracia sólo existía en la teoría y donde ser panista era una convicción para lograr un mejor país.

Es por esa razón que en 1956 es invitado por Manuel Gómez Morín para ser postulado como candidato a gobernador de Chihuahua y posteriormente en 1958 como el candidato del PAN a la presidencia de la república, en donde sus ideales, su trabajo y su edad lo posicionaron como el candidato de la juventud. Tenía en ese entonces 38 años.

Posteriormente, tras varios años dedicados a actividades empresariales, en 1983 regresa a la vida pública al ser elegido como presidente municipal de Chihuahua, en una época donde comienza a gestarse la transición democrática en México de la que fue partícipe encabezando una huelga de hambre tras las dudosas elecciones de Chihuahua durante los comicios de 1986, y posteriormente como presidente del PAN durante el fraude electoral de 1988. Dichas circunstancias permiten pensar en Don Luis como uno de los personajes fundamentales en la lucha por la democracia que culminó con el triunfo de Vicente Fox en las elecciones del año 2000.

Hoy debemos de pensar en ese legado que nos dejó Don Luis y llevarlo a esa práctica efectiva que le hace tanta falta a los mexicanos, para que las generaciones que vienen, tengan como ideales el hacer las cosas como las hubiera hecho él y no como de mala forma se han venido haciendo.

Hoy no sólo está de luto el PAN, hoy está de luto todo México.

Necesitamos más Don Luis para nuestro país.

 Publicado originalmente en The Mexican Times.

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