Andrés Manuel y el trastorno de la múltiple personalidad

El solidario

Andrés Manuel López Obrador ha sorprendido en días pasados a muchos por varias cosas. Entre ellas, se encuentra el hecho de llamar a la unidad y al respaldo que habría que brindarle a Enrique Peña Nieto ante los ataques de Donald Trump. Mediante un discurso nacionalista y voluntarioso, el tabasqueño pidió solidaridad con el telepresidente en desgracia (como es llamado por Jenaro Villamil), llamó a superar las rencillas y divisiones en aras de la soberanía nacional. Monex y el despilfarro de recursos en los que recayó el PRI y sus partidos aliados durante la campaña electoral de 2012, parecen no importarle más a AMLO, ahora le tiende la mano a Peña.

FOTO: agencianvm.com.mx
FOTO: agencianvm.com.mx

El amigo de oligarcas

Mientras que en otro tiempo, Andrés Manuel, plagaba sus discursos con dardos envenados contra el duopolio televisivo conformado por Televisa y TV Azteca, en semanas recientes reveló a su grupo de asesores y aliados. Entre ellos, personajes cercanos al salinismo, y a las dos principales televisoras del país, ahora conversos (¿?) medios críticos del gobierno vilipendiado de Peña Nieto. El Andrés Manuelque se encontraba enfrentado con la oligarquía, motor económico de la otrora “mafia del poder” ha quedado aparentemente sepultado por la necesidad de recursos y del favor de los principales magnates del país. Cual Mesías que santifica todo lo que toca, como a aquellos que supuestamente le robaron la presidencia en dos ocasiones. Este es el nuevo Andrés Manuel, el amigo de los que antes consideró detentores de monopolios, de los que amasaron sus fortunas a costa de corrupción e impunidad, a costa de más desigualdad y más pobreza.

El fustigador

Sin embargo, Andrés Manuel, sigue siendo el mismo de siempre, el que manda al diablo a las instituciones, el que lucra con las desgracias. Por eso cuestiona la actuación de la Secretaría de Marinaen el operativo realizado en Nayarit donde resultó muerto uno de los principales operadores del Cártel de los Beltrán Leyva, (que en este espacio hemos criticado cuando hay razones fundamentadas para hacerlo), la fustiga con dichos infundados, sin pedir que se realicen las investigaciones pertinentes. Su voz infalible decretó que la Marina masacró menores de edad. Andrés Manuel, que crítica a la Secretaría de Marina, pero al mismo tiempo guarda silencio en torno a José Luis Abarca, exalcalde de Iguala, Guerrero y sus vínculos con Delfina Gómez, su candidata a la gubernatura del EDOMEX. Tampoco se ha pronunciado ante los casos de corrupción de Ricardo Monreal y la Delegación Cuauhtémoc, exhibidos por Mexicanos contra la Corrupción. Otra personalidad, la que fustiga y la que calla al mismo tiempo. Es el mismo Andrés Manuel, el que cuando fue Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, no movió un solo dedo ante el linchamiento de policías en Tláhuac.

El síndrome de la Chimoltrufia

Andrés Manuel se transforma y cambia conforme los vientos soplan. Lo mismo promete someter a consulta popular los derechos de las personas (como los que tienen que ver con la comunidad LGBTTI o los derechos de las mujeres) que presume sus lazos de amistad con personajes como Norberto Rivera.Lo mismo llama a la unidad en torno a Peña que desprestigia la acción de la Marina. Lo mismo acusa ser víctima del telepoder de este país que aspira a ser el nuevo telecandidato. Lo mismo exige justicia y lucha contra la corrupción que ofrece pactos de impunidad. Este es Andrés Manuel, el que como dice una cosa, dice otra.

Next ArticleEn el 2016 el Gobierno de la Ciudad de México tuvo 40 mil millones de pesos de excedentes